Era imposible. Si, hay cosas imposibles. Ese pequeño matiz que le da la improbabilidad no existía, era, imposible. Además, imposible con mayúsculas. Pero en el fondo me hacía ilusión
Me dejé llevar por mis sentimientos y volví a subir a la nube. Que bonito se ve todo desde allí
Un sol enorme acariciaba mi piel. Mis ojos, brillaban como nunca lo habían hecho. No podía parar de reír. Era absolutamente feliz.
Como me gusta subir a mi nube.
Quería bajar. Quería volver a la realidad y racionalizarlo. Ver la imposibilidad de ello. Y pensar, en que aunque sólo fuera improbable, eso era lo último que necesitaba en ese momento. Pero, era tan feliz en mi nube…
Y volví a la nube. Por momentos, el sol brillaba con más fuerza. La brisa, fresquita, hacia que mi vello se erizara y que la sensación de felicidad y bienestar invadiera todo mi ser.
Todo me parecía mas bonito aún, sentía mucho más amor, y sentía que lo quería gritar. Y lo grité. Lo grite bien alto. Y me reí, reí tanto que pensé que no podría parar de hacerlo nunca. Y me daba igual, sólo quería reír. Y lo hice
Sentía como todo ese amor crecía dentro de mí, tanto, que no me cabía más. Me sentía llena, era tan feliz y tenía tanto amor…
Y vi su carita. Vi esa cara de ángel sonriendo. Me miraba. Me miraba y me sonreía. Creo que también era feliz. Esta vez, también era feliz.
Y bajé de mi nube. Esta vez sin porrazo (jajajaja, se ve que ya he aprendido a aterrizar). Y volví a la realidad, y lo racionalicé y por supuesto, vi la imposibilidad de ello. Pero me gustó verlo, aunque fuese desde mi nube. Aunque incluso desde mi nube, supiera que era imposible. Aunque incluso desde allí, supiera que es lo último que me puedo permitir en este momento. Pero era tan feliz…
No importa, no tengo prisa. Y sé que algún día…
Pero bueno, aún tengo mucho que mimar a mis sobris antes de que llegue.
Me dejé llevar por mis sentimientos y volví a subir a la nube. Que bonito se ve todo desde allí
Un sol enorme acariciaba mi piel. Mis ojos, brillaban como nunca lo habían hecho. No podía parar de reír. Era absolutamente feliz.
Como me gusta subir a mi nube.
Quería bajar. Quería volver a la realidad y racionalizarlo. Ver la imposibilidad de ello. Y pensar, en que aunque sólo fuera improbable, eso era lo último que necesitaba en ese momento. Pero, era tan feliz en mi nube…
Y volví a la nube. Por momentos, el sol brillaba con más fuerza. La brisa, fresquita, hacia que mi vello se erizara y que la sensación de felicidad y bienestar invadiera todo mi ser.
Todo me parecía mas bonito aún, sentía mucho más amor, y sentía que lo quería gritar. Y lo grité. Lo grite bien alto. Y me reí, reí tanto que pensé que no podría parar de hacerlo nunca. Y me daba igual, sólo quería reír. Y lo hice
Sentía como todo ese amor crecía dentro de mí, tanto, que no me cabía más. Me sentía llena, era tan feliz y tenía tanto amor…
Y vi su carita. Vi esa cara de ángel sonriendo. Me miraba. Me miraba y me sonreía. Creo que también era feliz. Esta vez, también era feliz.
Y bajé de mi nube. Esta vez sin porrazo (jajajaja, se ve que ya he aprendido a aterrizar). Y volví a la realidad, y lo racionalicé y por supuesto, vi la imposibilidad de ello. Pero me gustó verlo, aunque fuese desde mi nube. Aunque incluso desde mi nube, supiera que era imposible. Aunque incluso desde allí, supiera que es lo último que me puedo permitir en este momento. Pero era tan feliz…
No importa, no tengo prisa. Y sé que algún día…
Pero bueno, aún tengo mucho que mimar a mis sobris antes de que llegue.

